jueves, 14 de julio de 2011

Rafael Vélez Bustillo: “hacedor de bosques urbanos”

En esta nueva nota para el Proyecto "Pasos por el medio ambiente", Rafael nos habla de una vida dedicada a forestar.

Rafael en la playa del barrio Castillo Grande de Cartagena. Atrás, el bosque plantado por él.
A los seis años sembré mi primer árbol: una "uvita de playa", en compañía de mi padre, en la playa del barrio Castillo Grande en Cartagena (Colombia). Fue el primer árbol en toda la playa, pues solo existían pequeños arbustos y rastrojo.
Mi padre era un amante de la naturaleza y todos los fines de semana comprábamos arbolitos en compañía de otros hermanos y vecinos, en una camioneta Chevrolet modelo 53 para sembrar en la playa. Él instaló una tubería de agua para regar los arbolitos que sembrábamos. El resultado fue que con el transcurrir del tiempo, el sitio se transformó en un parque con muchos árboles, columpios, rodadero, sube y baja, dos kioscos de palma y una cancha de vóleibol.
En cierta ocasión el mar se enfureció (mar de leva) y en tres días arrasó con el trabajo de años. Mi padre nunca más volvió a la playa.
Hace 25 años hicieron un dragado que sacó una playa de 400 x 60 metros, es decir casi dos hectáreas y media. De inmediato sembré cuatro arbolitos de "uvita de playa" el día que nació mi primer hijo, mientras la draga aún trabajaba. El dragado que recuperó la playa, curiosamente también duró tres días, al igual que el mar de leva que la había arrasado años atrás.
Desde entonces, todos los años hacía semilleros de hasta 200 arbolitos de especies nativas en el patio de mi casa. A algunos los regalaba a personas de urbanizaciones donde los constructores "arrasaban" el bosque nativo para construir viviendas de interés social. A otros los sembraba en el parque; pero la mayoría los sembraba en "mi playa". Ahora tengo un bosque en la playa. Mi bosque en mi playa, pero para el usufructo de Cartageneros y turistas.
Tuve muchas rabietas con vecinos del barrio porque mataban los árboles, o los cortaban porque "tapaban" la vista hacia el mar. Me decían que no sembrara más porque: "Entre más sombra haya, más vienen los negros a bañarse al mar" (racistas hay en todas partes).
Un día me llamó el director del Departamento Administrativo del Medio Ambiente y me entregó un carnet de "guardián ecológico", firmado por el alcalde. Era el único con ese carnet en Cartagena. En una ocasión cogí a varios policías y me los llevé a decomisar más de 200 tortuguitas "galápagos" y 80 iguanas.
Aquí en Medellín sembré 33 arbolitos en Casa Claret, 5 en La Alborada y 4 Pinos Romero (especie nativa en vía de extinción) que compré en el Jardín Botánico y que sembré en el Parque de Botero. Dos el Día de la Tierra el año pasado y dos el de este año.

W. Antonio Divison y Rafael, plantando en el Día de la Tierra
Hoy Rafael escribe en su muro de Facebook:
 Me gustaba mi barrio de infancia más que ahora, cuando no había edificios sino casas de dos plantas. Cuando el mar era limpio; había gaviotas y alcatraces; pescábamos langostas y nos pullábamos los pies con las espinas de los erizos en el mar. Qué tristeza, ya no existe ni una sola agua mala que lo pique a uno. La contaminación acabó con todo. Ya no se ve ni un tiburón, ni un delfín”.


Panorámica del bosque en la playa de Cartagena.


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2 comentarios:

  1. Muchas gracias por la linda crónica.
    Rafael es mi cuñado.
    Me alegra este reconocimiento a su amor a la naturaleza.
    Sinceramente,
    Myriam kaplan de Velez

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  2. Esa es la idea del proyecto, Myriam. Mostrar que hubo y hay gente que en forma anónima dedica gran parte de su vida para sostener nuestro planeta.
    Un saludo y gracias por comentar.

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