lunes, 31 de octubre de 2011

El escritor (novel) resiliente

El escritor novel y la resiliencia.
Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.
Albert Einstein

Días atrás hojeaba una revista de psicología y leí una nota breve sobre el término resiliencia. En alguna oportunidad había escuchado sobre “el ser resiliente” en referencia a las personas que superan todo tipo de adversidades y traumas y emergen fortalecidas de esas situaciones.
Investigué un poco y me encontré con que es una rama relativamente nueva en la psicología positiva. Desde hace tiempo las respuestas de resiliencia fueron consideradas como inusuales e incluso hasta patológicas por los expertos, sin embargo la literatura científica actual demuestra que la resiliencia es una respuesta común y su aparición no indica patología, sino un ajuste saludable a la adversidad.
El término resiliencia fue incorporado por la psicología desde la ingeniería: es la capacidad de un material de resistir a choques imprevistos sin quebrarse y de recobrar su forma original, aun después de haber estado sometido a una presión deformadora. En construcciones antisísmicas, por ejemplo, una estructura se balancea, puede sufrir daños menores pero no se desmorona.
¿Y qué es un escritor novel sino un “ser resiliente”?
Horas de soledad durante años, abocado a la tarea de desgranar palabras o de enfrentarse a la temida hoja en blanco. Una carrera detrás de una pasión que lo llena de placer y de incógnitas: “¿Llegará el día en que pueda publicar mi obra?”
Ya con su hijo pródigo bajo el brazo, inicia el vasto camino de presentarse a editoriales y agencias literarias. Estrena su blog, sus cuentas en redes sociales. Investiga, escribe, sueña.
Mientras retornan (cuando retorna alguna) las escuetas respuestas de rechazo, observa cómo su ánimo se desliza por el piso. Entonces incursiona en concursos, desde los grandes premios a los de la sociedad de fomento del barrio. Pero a los primeros se los llevan los famosos acomodados y a los del barrio, el primo del presidente de la sociedad.
El escritor novel no se detiene. Sabe del valor de su novela y del éxito que le espera cuando llegue al público. En su momento intentó escapar a los cantos de sirena de la autoedición, pero finalmente es vencido: Invierte parte de sus ahorros en la impresión de doscientos ejemplares, la mitad de los cuales ahora duermen en un rincón de su garaje.
Un día se pregunta, rodeado de desazón: ¿Sirvió de algo el esfuerzo? ¿Valieron los interminables reproches de pareja y amigos por su aislamiento? ¿Se justifica llenar el alma de sueños, para luego ver cómo se precipitan uno a uno?
Lo envuelven el desaliento, la frustración, el desengaño.
Entonces, el escritor novel resiliente se carga de ilusiones y comienza a escribir su segunda novela.

© Sergio Cossa 2011
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martes, 25 de octubre de 2011

Cambio climático: el agua que bebemos

El agua del mundo (ríos, lagos, mares, aguas subterráneas) recoge desde siempre la basura generada por la actividad humana.
La aparente facilidad para purificarse a través de su ciclo de regeneración, hizo y hace que el agua sea el vertedero común en el cual van a parar desde residuos cotidianos de los habitantes de las ciudades, hasta pesticidas, desechos químicos, metales pesados, etc.
La ignorancia, la desidia y la falta de controles (o los controles fraudulentos) permiten una contaminación a nivel mundial del mayor tesoro del planeta.
De las 37 enfermedades más comunes entre la población de América Latina, 21 están relacionadas con la falta de agua y con agua contaminada. En todo el mundo estas enfermedades representan 25 millones de muertes anuales.

Contaminación del agua

Contaminación del agua

Contaminación del agua

Como es habitual en estas entradas sobre cambio climático, cierro con un video.
Diez minutos de realidad. Diez minutos de gente como cualquiera de nosotros, en cualquier lugar del mundo, bebiendo la misma cristalina agua que podemos beber en nuestro hogar.


Solo algunas imágenes para reflexionar.


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viernes, 21 de octubre de 2011

El indio Joe

El indio Joe - Sergio Cossa


La noche se pega en mi piel.
¡De qué sirve un acondicionador de aire cuando te cortan la luz! No más que de grotesco adorno en la pared. Llevo media hora intentando dormir y supongo que no lo voy a lograr hasta que ese aparato arranque de nuevo.
Y no es solo el calor, el zumbido del aire tapa los ruidos que durante el día pasan desapercibidos y que ahora suenan igual que un sonajero; como ese maldito grillo que está al otro lado de la ventana. Si la cierro, me asfixio; abierta, el cri-cri me taladra los tímpanos. ¡Cómo no aparece la hembra y se deja de joder!
Mi mente gira y gira con las cosas del día. Se mezcla el nuevo proyecto que debo analizar en la oficina, junto a la discusión con mi ex y el tema de los chicos. Asocio ideas y pensamientos disímiles, armando una telaraña confusa y circular. En ese enredo aparece la imagen de la casa de mis abuelos, cuando mis viejos nos mandaban a pasar las vacaciones de verano. Y como atraído por el fastidio en el que me revuelvo, surge el recuerdo de una noche de mi infancia.


Me toca dormir solo porque mi hermano esta vez no viajó. En la habitación de al lado mis abuelos hace rato que están a oscuras y no hablan más. Antes de acostarme insinué que dejaran prendida la luz de la pieza, pero el nono Pedro fue terminante: «se va a llenar de  bichos».
¿Cómo explicarles que tengo miedo? Los hombrecitos de ocho años ya estamos grandes para eso.
No es miedo porque sí. Durante la tarde vi la película de Tom Sawyer y el espantoso indio Joe me asustó con sus crímenes. Y no es lo mismo esa cara de asesino a las cinco de la tarde, que recordarla ahora en la oscuridad.
El miedo no es en vano: ¡estoy seguro de que el indio Joe está debajo de mi cama!
Sé que está ahí, esperando a que me duerma, para salir y clavarme su cuchillo en el pecho. Ese cuchillo que es más ancho que su mano y que está rojo de sangre. No voy a dormirme, por más que esté cansado por haber jugado todo el día; él tampoco duerme. Tiene muy abiertos los ojos que le saltan de la cara, furiosos.
Estoy en el medio de la cama, donde el colchón se hunde más. Bien lejos de los bordes, para que no me alcance. ¡¿Y si aprovecha que acá el colchón es más fino y clava el cuchillo desde abajo?! Mejor me pongo de costado, y cuando sienta que me canso, me doy vuelta rápido al otro lado.
El calor y la humedad sofocan. Por la ventana solo entran mosquitos: el aire se quedó afuera.
Un ruido terrible desgarra el silencio y comienzo temblar, hasta que comprendo que no es el indio, sino el abuelo que empezó con sus ronquidos que nunca me dejan dormir.
Tengo ganas de hacer pis, pero cómo voy a cruzar el patio hasta el baño allá al fondo, si no me animo ni siquiera a poner un pie en el suelo…
En los momentos en que me gana el sueño, aparece la cara rabiosa del indio Joe y abro los ojos y retengo la respiración y busco desesperado en la oscuridad y afino mis oídos, pero no, sigue allí abajo.
¿Cuánto faltará? ¿Cuánto faltará para que salga el sol?
La voz de mi abuela llama para el desayuno. Ni sé cuándo me dormí. La luz de la mañana me infunde valor y miro debajo de la cama: ya no está el indio.


El reloj en mi muñeca me saca del sueño con su antipática musiquita. En algún momento de la noche volvió la electricidad. Respiro el aire fresco y noto que, dormido, cerré la ventana.
Me inclino. Solo pelusas y un par de zapatillas bajo mi cama.

© Sergio Cossa 2011 


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jueves, 20 de octubre de 2011

El vuelo del ranoraky y el medio ambiente

El vuelo del ranoraky - Sergio Cossa
“Rebelarse contra la naturaleza equivale a rebelarse contra sí mismo”, escribe Albert Camus en “El hombre rebelde”.

“El vuelo del ranoraky” es una novela comprometida con el medio ambiente, lo que implica comprometerse con la vida. Es una novela de fantasía para jóvenes y adultos,  pero si en su narración encontramos duendes, hadas o elfos no debemos suponer que es un pasatiempo de leer y tirar. Es para entretenerse y para que reflexionemos.
Así lo expresa Alonis, la consejera duende que instruye sobre el arte de conducirse entre los humanos:
“–¡Los humanos no tienen consideración con su propio hábitat! ¿Qué preocupación les causaría destruir los árboles de unos pobres duendes? Viven rodeados de residuos; sus fábricas despiden vapores tóxicos que queman el aire; sus transportes hacen lo mismo, a lo que debemos sumarle el ruido con que destruyen sus torpes oídos. Y conoce usted la pésima calidad del agua que beben… No respetan a la naturaleza y con la excusa de mejorar sus condiciones de vida, obtienen lo opuesto. He visto dibujos en los que imaginan a sus ciudades del futuro aisladas bajo una cúpula de cristal, y fuera de ellas solo desierto y aire contaminado.”
  • Si quieren leer los tres primeros capítulos, los pueden descargar en cualquiera de estos enlaces:
Mientras escribía mi novela, comprendí que podía hacer algo más, en línea con lo que me siento cómodo, que es la narrativa. De allí surgió el Proyecto “Pasos por el medio ambiente”, el cual no es más que una recopilación de esfuerzos de mucha gente por mejorar o recuperar el ambiente que nos rodea.
Click para conocer más sobre el Proyecto.

Ya hay diez proyectos publicados en mi blog y recopilados en este libro que pueden descargar gratis haciendo click en estos enlaces:
Un libro que no está ni estará terminado, puesto que la idea es incorporar proyectos en forma constante. ¡Los invito a participar del mismo!
¿Qué hacen por el medio ambiente?

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lunes, 17 de octubre de 2011

Una historia creíble


La fantasía y las historias creíbles.
Semanas atrás, en el taller de narrativa leímos el primer capítulo de mi novela “El vuelo del ranoraky”. Luego Rubén Padula, el coordinador (e invalorable corrector), realizó una serie de comentarios sobre ese capítulo y la novela en sí.
En un momento habló de una historia creíble y uno de los presentes preguntó: “¿Creíble?” e hizo referencia a cuán creíble podría ser una historia de fantasía que habla sobre duendes, hadas y demás. Rubén aclaró sobre el tema, explicando que si alguien se sumerge en la lectura de este tipo de literatura, acepta (al menos dentro de la historia) la posibilidad de la existencia de esos seres.
Hoy paseaba por algunos blogs de escritores y me detuve a leer varios posts de Blas Malo Poyatos, es su blog A Hemingway le negaron 27.
En una de sus entradas sobre Escribir una novela, Blas expresa con exactitud lo que significa una historia creíble:
“Cuando digo que la historia debe ser creíble me refiero a que, atendiendo al género en que se encuadra la novela, el lector asume unas suposiciones iniciales, digamos unas ideas preconcebidas.”
“En novela fantástica, donde entran en juego seres como enanos, elfos, trolls, minotauros, orcos... no todo está permitido. También existe su lógica, por ejemplo, el lector puede suponer que existen unas leyes diferentes adicionales, sea el Maná, la Fuerza Vital, la Magia, etc., lo que no anula las leyes de la naturaleza. La Ley de la Gravedad sigue su curso. Si un personaje se cae por una catarata y de repente desciende ileso levitando hasta posarse suavemente sobre el suelo, no basta decir: "Es que es un mago, y sabe levitar. Se lo enseñó su maestro, y no había usado ese sortilegio nunca. ¡Sorpresa!". Incluso la aparición de la Magia debe tener una lógica, una explicación para que el lector lo asuma como lógico: ¿de dónde proviene esa magia? ¿De unos cristales divinos, de una manifestación del poder de Gaia-Tierra? ¿Del desarrollo de poderes mentales?
Las leyes de la física, en literatura fantástica, dentro de la lógica de su mundo pueden manipularse pero nunca anularse sin una explicación. Si no se hace así, si no se explican las cosas, el lector se verá obligado a hacer un "acto de fe"; lo más probable es que le choque y eso, amigo escritor, hará que deje de estar dentro de la lectura. Por ejemplo, la gravedad impide que los animales alcancen de forma natural un tamaño gigantesco, y a lo mejor en tu historia sale un dragón realmente enorme llamado algo así como Ankalagon. Es fantasía épica, el lector asume que un dragón puede salir, y puede asumir también que el bicho mida más de doscientos metros de fauces a cola, ¡pero explícales cómo es eso posible! Dile que el Enemigo Oscuro, Melkor, tomó a una lagartija corriente y poniendo su maligno poder en ella, tras cientos de años su progenie creció y desarrolló alas y que gracias a su Fuego Oscuro aquel reptil se hizo tan enorme que provocaba eclipses allá por donde pasaba.”
Esa es la idea… Si hay que romper lógica y estructuras, que al menos sea de modo creíble.
¡Nos leemos!

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sábado, 8 de octubre de 2011

Taller de Narrativa S.A.D.E. Río Cuarto

Cuatro Ríos de Letras...

Los miércoles, entre la despedida de la tarde y el hola a la noche, participo en un taller de narrativa de la Sociedad Argentina de Escritores, sede Río Cuarto, que coordina Rubén Padula.
Es un taller que brinda mucho más que las enseñanzas para aprender a escribir bien.
Soy nuevo por allí (llegué apenas hace unos meses) pero me siento como entre amigos de años.
En las fotos no están todos los que son (pero sí son todos los que están).
¿Qué les parece el lugar? Rodeados de 50 mil libros y con la mirada implacable de Borges a nuestras espaldas :)

Cuatro Ríos de Letras - Taller de narrativa - SADE Rio Cuarto.

Cuatro Ríos de Letras - Taller de narrativa - SADE Rio Cuarto.

Cuatro Ríos de Letras - Taller de narrativa - SADE Rio Cuarto.

Cuatro Ríos de Letras - Taller de narrativa - SADE Rio Cuarto.

Será hasta el próximo miércoles, seguro que con el tema principal de lo vivido en la Feria del Libro 2011 Río Cuarto.

¡Nos leemos!

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miércoles, 5 de octubre de 2011

Cambio climático: el aire que respiras

Los productos químicos que contaminan el aire causan resequedad de las mucosas, irritación y comezón en la piel, así como diversas enfermedades respiratorias, vasculares y cardiacas, disminución de la capacidad de la sangre para transportar sustancias nutritivas y oxígeno al organismo, trastornos digestivos, problemas en huesos y dientes por fluoruros, asma, bronquitis, aumento de la frecuencia de cáncer bronquial y enfisema pulmonar, problemas cardiovasculares, como trombosis, coágulos e infartos de gente adulta.

¿Será que debemos ocuparnos del problema?

Cambio climático: contaminación atmosférica.

Cambio climático: contaminación atmosférica.

Cambio climático: contaminación atmosférica.


Interesante animación sobre el tema:



Igual que a las otras entradas de esta serie, simplemente imágenes para reflexionar.

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