viernes, 29 de junio de 2012

Oficina de Quejas


Oficina de Quejas - Microrrelato - Sergio Cossa


La sala de espera se encuentra colmada. Los murmullos entre los reclamantes se mezclan en el aire enrarecido y acompasan al parpadeo molesto de los tubos fluorescentes. Los que están de pie sufren las horas con un balanceo alterno. Unos pocos, leen. Otros, callados, cuelgan su mirada en algún rincón. El resto aplaca el fastidio conversando con sus vecinos ocasionales:
–Es la segunda vez que vengo. La primera fue hace como diez años, por el mismo deseo de tener mi casa propia.
–Lo mío no es tan importante. Compré unas vacaciones al Caribe. La agencia cerró antes del viaje y los dueños se fugaron con el dinero y con mis ilusiones. Pero a esa mujer que está ahí sentada le fue peor. Soñó toda su vida que envejecería en su casa junto a sus seres queridos. En cambio sus hijos la metieron en un geriátrico y vendieron la casa.
Desde la puerta de la oficina asoma la cara agria de un funcionario:
–No nos hagan perder tiempo, señores. Solo recibimos quejas por los sueños comunes que se truncaron. Los sueños imposibles no tienen garantía. ¡Pase el que sigue!


© Sergio Cossa 2012

miércoles, 27 de junio de 2012

Maquinal


Maquinal - Microrrelato - Sergio Cossa


El gusano llega entre soplidos metálicos. Múltiples bocas se abren a lo largo de su cuerpo. El vómito de miles de personas choca y se mezcla con otros que pugnamos por ser digeridos. Nos instalamos dentro de su vientre de vidrio y acero. Apretados. Aislados. Sisea en su arranque rutinario y se arrastra por el túnel. Siempre subterráneo y oscuro. No más que la mayoría de nosotros.


© Sergio Cossa 2012

lunes, 25 de junio de 2012

Anticipos






Se conocían desde siempre. Desde antes de que el amor los uniera. Predecían sus pensamientos. Solo con sus miradas podían mantener diálogos y discusiones. Por eso no se sorprendió cuando la policía fue a detenerlo, en el instante de volcar el veneno en la copa de ella.


© Sergio Cossa 2012



sábado, 23 de junio de 2012

El mejor parque del mundo


Parque de diversiones - Microrrelato - Sergio Cossa


La joven deambula por el parque de diversiones. Es noche de inauguración y las familias se agolpan en los juegos. Camina hacia un sector alejado. Un cartel de luces amarillas anuncia: Los espejos del terror. Paga el ticket e ingresa a un sinuoso pasillo repleto de espejos. Las distorsiones del reflejo de su cuerpo le provocan estallidos de risa. Se adentra en el laberinto y observa su silueta redonda, su cabeza estirada, sus piernas enanas. Se pregunta dónde estará el terror. Gira a su izquierda y entra a una habitación en la que se ve multiplicada cientos de veces. A cada paso pierde la noción de su rumbo y su sonrisa desaparece. Un nuevo giro y queda paralizada. Un espejo le devuelve la imagen de un hombre encerrado. Puede ver su cara desfigurada por el horror y las manos crispadas que golpean el vidrio. Intenta escapar, pero no encuentra la salida. Choca frente a nuevos espejos. Se encuentra con más personas aprisionadas. Grita pidiendo ayuda. Las paredes reflejan su figura mezclada con las de los cautivos. Cree distinguir una salida y corre. Se estrella contra un vidrio y comienza a golpearlo con sus puños. El vidrio se desliza y ella cae de bruces. Se descubre dentro de una caja de espejos, donde su imagen es copiada hasta el infinito. La puerta que traspasó se volvió a cerrar. Desde su cárcel puede observar el pasillo por donde llegó y a las otras personas atrapadas.

Minutos después, le arde garganta y ha perdido la voz. Llora en silencio. Entonces la puerta se abre, al igual que las de los demás prisioneros. Se atropellan siguiendo las luces que los guían a la salida. Desde un parlante, les agradecen la visita y los invitan a regresar cuando lo deseen.


© Sergio Cossa 2012

jueves, 21 de junio de 2012

Receta para gobernantes



RELACIONES EXTERIORES y NECESIDAD DE RECURSOS

Con este menú supliremos necesidades para nuestro país, como ser agua o minerales.

Ingredientes:

1 país bananero que adore a un dios circular y que disponga del recurso que necesitamos.
1 país bananero vecino que adore a un dios rectangular.


NOTA:
Lo de bananero es solo una expresión. Puede ser petrolero, diamantero, aguatero, etc.

Preparación:

- Incitar al gobierno del país del dios circular a que reaccione contra el del dios rectangular porque insultan su santidad.
- Hacer lo mismo con los vecinos.
- Cuando inicien la guerra, venderles a los dos países nuestras armas obsoletas.
- Esperar a que se desangren y que sus economías se destruyan.
- Intervenir el país del dios circular, aduciendo que somos los garantes de la paz entre las naciones.
- Retirar el mineral deseado hasta vaciar las fuentes.
- Si optamos por el agua, adueñarnos de las tierras que aseguran un suministro permanente.

Una vez satisfechos, abandonar los platos sucios y que alguien se encargue de la basura.


© Sergio Cossa 2012

lunes, 18 de junio de 2012

Día del Escritor


El escritor y su musa


Para festejarlo, narradores y poetas decidieron compartir una velada en la biblioteca del pueblo. Buscaban juntarse, mimarse. Deseaban gozar de la compañía de iguales, o de distintos, pero amantes de letras, tinta y papel, al fin. A medida que aparecían, eran recibidos con abrazos y lágrimas de ausencias.
Julio comentó que faltaban la comida y el etílico, lo cual despertó la nostalgia en la mayoría de los rostros.
De inmediato, y para que el entusiasmo no se derrumbara, Gabriela y Alfonsina recitaron una poesía. Los pequeños grupos acallaron sus voces y así las historias ganaron el espacio. Adolfo tomó la posta, leyendo un cuento corto de fantasía. Luego compartió párrafos de otro que escribió Jorge Luis (este, ante las miradas interrogantes, tradujo lo que había querido expresar). Edgar narró sobre fantasmas y Pablo borroneó unos versos rápidos. La noche avanzó entre rimas y relatos, hasta que los primeros rayos la diluyeron junto a los participantes.
Las cámaras de seguridad del lugar no registraron ninguno de estos hechos.


© Sergio Cossa 2012

sábado, 16 de junio de 2012

Rastros




La huella dactilar aparece nítida sobre el cristal. Los hilos grises que la hacen única, contrastan con el vino rojo del interior de la copa. El detective pasea su vista por el cuarto y se detiene en el cuerpo ensangrentado sobre la cama. Luego regresa a la copa y a la huella, complacido. Sabe que esa imagen es más valiosa que el Monet auténtico que cuelga de la pared.


© Sergio Cossa 2012

martes, 12 de junio de 2012

Visiones


Jeroglíficos - Visiones - Microrrelato - Sergio Cossa


Tiempo después de que el egiptólogo Champollion lograra descifrar la escritura jeroglífica, se pudo traducir el siguiente diálogo, obtenido de un relieve del interior de la pirámide de Keops:
–¡Miles de trabajadores, toneladas de piedras, mi reino en la bancarrota y esta es la miserable tumba que me presentas!
–¡Pero, mi Rey, esta pirámide perdurará por la eternidad!
–¡Es fría y monótona! Quiero algo majestuoso, refinado... ¡Cómo el Partenón griego!
–No conozco a los griegos, mi Señor.
–¡Entonces construye imitando la magnificencia de la Torre Eiffel!
–¡¿Qué es eso, mi Señor?!
–¡Ah! ¡Cuánta ignorancia en mis arquitectos! Al menos, haz que esa ridícula pirámide se extienda cientos de metros bajo el desierto, como si fuera un iceberg.
–…
–¡Vete, ignorante, antes de que ruede tu cabeza! Solo me consuela ver a los millones de turistas que concurrirán a rendirme honores.

Debajo de este pasaje, descifraron signos más pequeños, atribuidos al arquitecto:
–¡Este Keops me tiene harto! Cuando toma esas drogas modernas, no hace más que delirar.


© Sergio Cossa 2012

sábado, 9 de junio de 2012

Olaf




La calle no le pertenecía, pero por ahí lo encontramos. No era de esos callejeros sin dueño ni collar, que van por sus vidas compartiendo pulgas, huesos y juegos. Venía de buena raza; de esas con ojos celestes y pelaje grueso que gustan del frío y de la nieve. Se le notaban los años y la enfermedad. Avisamos a los medios, dispuestos a encontrar a su familia, pero nadie apareció. Y nos quedó la duda de si andaba perdido (con el tiempo nos demostró su habilidad de escapista), o simplemente se habían olvidado del viejito.
Así llegó Olaf a nuestro hogar. Heredó su nuevo nombre de otro Olaf, atorrante como el famoso de las historietas y que le venía al dedo.
Desde el principio impuso sus condiciones: comeré alimento balanceado del mejor; te daré la mano solo a cambio de unos tragos de refresco; subiré a tu auto, pero en el asiento delantero. Sí, parecía hablar.
Apenas lo disfrutamos un par de años, aunque fueron suficientes para llenarnos el corazón de ternura y compañía. Cuando lo recordamos, imaginamos que estará corriendo feliz, delante de algún trineo, o cavando pozos en un patio lejano.

No sé por qué se me vuelve mar la mirada, si al final, como dice la canción, no era más que un perro.


© Sergio Cossa 2012

martes, 5 de junio de 2012

Manifestación

Una humilde entrada para estar presente en este día.



Manifestación - Microrrelato - Sergio Cossa


Algunos se muestran quietos, rígidos y fieles a su nobleza. Otros, agitados por oleadas de enojo e indignación. Hay altos, espigados, rechonchos, achaparrados. Varios exhiben tatuajes de corazones en su torso. Una nube de pájaros sobrevuela a los manifestantes, ahogando el fragor de la ciudad con sus trinos y chillidos. Las personas que pasan miran asombradas, aunque no deberían extrañarse: al final llegó el día en que los árboles se congregan, exigiendo mejores condiciones de vida, frente al Ministerio de Medio Ambiente.

© Sergio Cossa 2012

sábado, 2 de junio de 2012

Máscaras


Máscara - Microrrelato - Sergio Cossa


De pie frente al espejo de la habitación, se quita la cara de dormido y en su lugar calza la que le gusta mostrar cada mañana: feliz y emprendedor. Guarda en su maletín las que utilizará durante el día: la de preocupación en el trabajo, la de buen compañero y dos diferentes según el ánimo del jefe. Para la noche, incluye por las dudas la de intelectual y una de divertido. Las pesadas e incómodas suele dejarlas en su casa. Solo allí usa las de amargura y de angustia. Algunas noches, de un cajón desocupado del placard, saca y se mide la de enamorada que dejó su mujer antes de abandonarlo. A la de traición se la llevó.


© Sergio Cossa 2012