jueves, 26 de enero de 2012

3 microtextos 3




Contra natura
Avanzó de frente hacia el mar. Los demás cangrejos lo condenaron eternamente.




El tímido
Como solución a su extrema timidez, decidió confiarle sus sueños a un diario íntimo. Sin embargo jamás tuvo la audacia de escribir una sola palabra.




Pesca ilegal
El uso desmedido de las redes sociales llevará a la especie humana a la extinción.



© Sergio Cossa 2012

miércoles, 25 de enero de 2012

Reseña de El vuelo del ranoraky por "Tejiendo críticas en la sombra"





Marta Fernández posee un blog especializado en la crítica de libros. Entre sus casi cien reseñas, ha dado lugar a muchos autores nóveles que necesitamos difusión para nuestras obras. Demás está agradecer ese compromiso con la literatura por parte de Marta.
Los invito a que se pasen por su Tejiendo críticas en la sombra.
Estas son algunas de sus consideraciones sobre El vuelo del ranoraky:


Me ha entretenido un montón, incluso he soltado alguna carcajada. Me ha llamado la atención un hecho, que me había dado cuenta desde hace un tiempo, y es que en las novelas con seres paranormales, estas criaturas “extrañas” no tienen libros sobre humanos. Bueno parece que no soy la única que se ha dado cuenta, el autor ni corto ni perezoso se atreve a innovar y a divagar. Fantástico.


Para mí, es una historia que merece ser leída. Muy original, sobre todo por esa mezcla de la necesidad de cuidar el medio ambiente, concienciarse sobre ello, representada por seres atrayentes e inolvidables. Incluso mezclada con una bonita historia de amor.


Lectura muy recomendada y necesaria para todo el mundo, incluso la pondría como lectura de aula en todos los colegios.


Valoración: Muy buena.


A la reseña completa la pueden leer en este enlace.


Va mi agradecimiento para Marta y el mejor de los deseos de éxito para Tejiendo críticas en la sombra.


¡Nos leemos!

lunes, 23 de enero de 2012

El loco de los velatorios


velatorio - loco - perfume - muerte - Sergio Cossa

Era el apodo burlesco que recibió por concurrir cada noche a los velatorios de la ciudad. Los deudos se percataban de que el loco nada tenía que ver con su difunto, pero le permitían darse una vuelta por la sala y acercarse al féretro, mientras se preguntaban qué motivos lo impulsarían a visitar lugares en los que solo había tristeza y ausencias.
Lejos estaban de comprender que en esos momentos, el loco aguzaba su delicado sentido del olfato y separaba aromas de flores, de café y alcohol, suprimía el olor a tabaco y a perfumes baratos, aislaba las frecuentes emanaciones de formol y medicamentos y permitía que penetrase desde su nariz hasta su cerebro, la pura e inimitable esencia de la muerte.


© Sergio Cossa 2012

Contaminación minera en el Famatina



Famatina contaminación cianuro oro - Sergio Cossa


© Sergio Cossa 2012

jueves, 19 de enero de 2012

La solución acertada


La solución acertada - Sergio Cossa



La niña comenzó a comer tierra en sus juegos cuando tenía apenas un año. La madre fue a consultar a un curandero, quien le impuso que recogiera tierra bendita del cementerio. Eso quitaría el deseo de la chiquilla.
Pasó el tiempo y como nada cambiaba, la madre se dirigió al cura del barrio. Este la conminó a rezar cada noche diez avemarías, hasta que se limpiara el alma de su hija.
Cuando cumplió los dos años, la niña los festejó con unas sabrosas tortas de barro del patio de la casa.
Entonces la madre visitó al médico, quien recetó gotas para la pequeña, las cuales le inhibirían la adicción.
A los tres años, desesperada, la madre renunció a consultar a los especialistas del cuerpo y del alma y dejó al alcance de la niña unos cuantos confites de tierra rellenos con pimienta.


© Sergio Cossa 2012

miércoles, 18 de enero de 2012

El clásico no publicado


Robinson Crusoe - Daniel Defoe - Sergio Cossa

A Daniel Defoe le había ido mal en los negocios y estaba enterrado hasta el cuello. Con el fin de asegurarse una buena dote, se casó con una tal Mary Tuffley, pero no mejoró su situación financiera. Por el contrario, además de hundirlo en la bancarrota, la Tuffley no paraba de romperle la paciencia.
Defoe comenzó a evadirse en divagaciones y ensueños. Pasaba pingües horas encerrado a la luz de las velas, con su pluma de cisne, papel y tinta, imbuido en la escritura de ideas de cómo escapar de sus acreedores y de la tortura del matrimonio. En una oportunidad en que su mujer lo increpaba desde la cocina, la imaginó como un colérico capitán de barco, dando órdenes sable en mano. Así fue asociando ideas: un barco en alta mar, una tormenta, un naufragio y un único sobreviviente en una isla desierta.
Aislándose del tormento, imaginaba insólitas aventuras con Robinson, el personaje de su historia. Vagaba por la isla, disfrutaba de la libertad, del sol tropical, tenía un loro y un perro y como se creía aristocrático, se imaginó un vasallo al que llamó Viernes.
Con el paso de los años, sostuvo en sus manos el borrador de una novela. Dada su necesidad de dinero para vivir con dignidad, pensó en editarla, puesto que intuía que sería un gran éxito. Pero al final desistió. Si la publicaba perdería sus únicos momentos de felicidad: la vida en su isla imaginaria.

© Sergio Cossa 2012


martes, 17 de enero de 2012

El círculo



Desde la estrechez de su plano en dos dimensiones, el círculo variaba su tamaño, se tonificaba, pasaba del rojo al verde, al azul, a los diversos brillos combinados en millones de colores. Rebotaba sin cesar en los límites del monitor y se sentía útil, trabajando de salvapantallas. Alardeaba de ser la aplicación que podía superponerse y opacar a todas. En su intimidad, sin embargo, moría de envidia cuando observaba la libertad y el volumen de la vieja pelota que descansaba sobre la cama del niño.

© Sergio Cossa 2012